Inhibidores de la tirosina-cinasa en cáncer de tiroides
Tyrosine-kinase
inhibitors for thyroid carcinoma
Román-González A ¹,
Mejía S ², Zapata ML ².
¹ Departamento de endocrinología y
metabolismo, Hospital
Universitario San Vicente Fundación-Universidad de Antioquia,
Medellín, Colombia. Sección de endocrinología y diabetes,
departamento de Medicina Interna. Profesor de Endocrinología,
Universidad de Antioquia, Medellín, Colombia
²
Departamento de oncología, Hospital Universitario San Vicente
Fundación, Medellín, Colombia. Profesor, Universidad de
Antioquia.
Autor de
correspondencia:
Alejandro Román-González
Correo
electrónico: alejoroman@gmail.com
Fecha de recepción: 8/08/2019
Fecha de aceptación: 28/01/2020
Resumen
Introducción: el carcinoma de
tiroides es la neoplasia endocrina más común. Su prevalencia está en
aumento por varias causas, entre las cuales se encuentra el
sobrediagnóstico.
A pesar de lo anterior, también existe un incremento en los
tumores más grandes, más agresivos y en la mortalidad que
producen. A la fecha, la causa de esto es desconocida. La mayoría de
los pacientes con cáncer de tiroides tienen enfermedad
localizada. Sin embargo, el 15 % de los pacientes puede tener
enfermedad metastásica y hasta la mitad de ellos puede tener
enfermedad resistente al yodo. Para estos pacientes, las opciones han
sido pocas.
Metodología: se revisaron los
estudios aleatorizados y
controlados con placebo de los inhibidores de tirosina-cinasa
en pacientes con carcinoma de tiroides y se presentó una síntesis de
sus resultados, lo mismo que las indicaciones generales para al manejo
de dicha enfermedad.
Resultados: a la fecha, el
único medicamento aprobado
en Colombia para usar en cáncer de tiroides metastásico o
irresecable, resistente a yodo y en progresión es el sorafenib.
Aprobados en otros países se encuentra el lenvatinib y la FDA
recientemente aprobó la combinación dabrafenib más trametinib para
pacientes BRAF mutados o con cáncer anaplásico
BRAF mutado. El manejo de los efectos adversos de estos medicamentos es
esencial para el éxito de la terapia. Se discute
también la evidencia de tratamiento en carcinoma medular de
tiroides, terapias futuras y el papel de la inmunoterapia.
Conclusiones: el cáncer de
tiroides resistente a yodo es
un reto clínico. Los inhibidores de la tirosina-cinasa son una
opción para estos pacientes. El manejo de los efectos adversos
es esencial para un uso adecuado y una terapia exitosa.
Palabras clave: proteínas
proto-oncogénicas B-raf, neoplasias de la tiroides, lenvatinib,
sorafenib, inhibidores de proteínas quinasas.
Abstract
Introduction:
Thyroid carcinoma is the most common endocrine neoplasia. An increase
in the prevalence of this disease
has been found and maybe related to over-diagnosis. However,
an increase in larger tumor, aggressive variants and mortality has also
been found. The cause of this change if currently
unknown. Most patients with thyroid cancer have localized,
low-risk disease. Between 1 to 5 % of thyroid carcinoma have
metastasis. Half of them may have radioactive resistant tumor.
Therapeutical options in these patients has been limited.
Methods: A literature review
of randomized clinical
trials versus placebo evaluating tyrosine-kinase inhibitors in
thyroid carcinoma was performed. A synthesis of the results
is presents was well as general indications for metastatic disease
management.
Results: To the date of
publication of this article, the only
approved drug in Colombia to treat advanced thyroid carcinoma is
sorafenib. In other countries, Lenvatinib has been approved. The
combination of dabrafenib plus trametinib was
recently approved by the FDA to be used in patients with BRAF
mutations. An active management of side effects is required for
a successful and safe treatment.
Conclusions: Radioactive
resistant thyroid carcinoma is
a clinical challenge. Tyrosine-kinase inhibitors are an option
for these patients. Side effects management is essential for an
appropriate and successful use.
Keywords: proto-oncogene
proteins B-raf, thyroid neoplasms, lenvatinib, sorafenib, protein
kinase inhibitors.
Introducción
El cáncer de tiroides se clasifica en bien
diferenciado, en los
que se encuentran el carcinoma papilar y el folicular, ambos
originados en las células foliculares, y en carcinoma pobremente diferenciado y
anaplásico, entidades con mayor mortalidad
y complejidad en su manejo. Otros tipos raros de tumores tiroideos son
el linfoma, el adenoma trabecular hialinizante (1)
y el paraganglioma.
El carcinoma papilar de tiroides (CPT) es una epidemia en
crecimiento. Es el primer cáncer endocrino y corresponde al
2,1 % de todo el cáncer en el mundo (2). Para el año 2020 se
considera que será el tercer cáncer en frecuencia en mujeres
en edad fértil, dado que el 77 % de todo el cáncer de tiroides
ocurre en mujeres. El número estimado de casos nuevos de
cáncer de tiroides globalmente para el 2018 fue de 567.233
casos, 3,1 % de todo el cáncer y doceava causa de cáncer, y
ocurrieron 41.071 muertes correspondientes al 0,4 % de la
mortalidad por cáncer en el mundo (3). A pesar de que la mayoría tiene
un desenlace exitoso, con unas tasas elevadas de
curación solo con el manejo quirúrgico, un porcentaje de estos
casos tendrá recurrencias locorregionales y entre el 1 % y el 5
% tendrá enfermedad metastásica. Afortunadamente, el 90 %
de los casos de cáncer de tiroides son diferenciados y, en términos
generales, son curables con tratamiento quirúrgico.
Otro tipo muy interesante neoplasia es el carcinoma medular de tiroides
(CMT). Este es un tumor neuroendocrino derivado de las células C y se
clasifica como tumor tiroideo por
su localización anatómica. Es infrecuente y se estima que corresponde,
en términos generales, al 1 %-2 % de todo el cáncer de tiroides (4).
Las células C parafoliculares de la tiroides
provienen de la cresta neural y cumplen un papel mínimo en
la fisiología del ser humano adulto, aunque son responsables
de la secreción de calcitonina y, por ende, este es uno de los
marcadores tumorales usados en el seguimiento del CMT.
Si bien los pacientes con CPT y CMT pueden ser curados
con cirugía si el tumor está localizado, en algunos casos estos se
presentan como enfermedad metastásica, sintomática y
progresiva a pesar de los tratamientos estándar (4). En estos
casos es necesario el uso de terapias sistémicas como los inhibidores
de la tirosina-cinasa (ITK) (5). En esta revisión se discutirán las
bases moleculares del CPT y del CMT, los principios
oncológicos para el enfoque y manejo del paciente con cáncer
avanzado de tiroides y la evidencia de los ITK aprobados en
esta enfermedad (6-11), finalmente, se mencionarán brevemente las
terapias adicionales.
Carcinoma papilar
El manejo de la enfermedad metastásica tiroidea papilar incluye el uso
de yodo radioactivo, radioterapia y control regional
con técnicas como la ablación con etanol o radiofrecuencia. Su
uso está determinado por la tasa de progresión del tumor, la capacidad
de este para captar yodo radioactivo, la disponibilidad
de técnicas de radiología intervencionista, el tamaño y número
de metástasis, así como de los síntomas del paciente.
La minoría de los pacientes con carcinoma bien diferenciado de tiroides
va a tener enfermedad metastásica con resistencia a la terapia con yodo
radioactivo. Este grupo ha tenido
pocas opciones terapéuticas ya que el uso de la única quimioterapia
sistémica aprobada previa a los ITK, la doxorrubicina,
tenía pésimos resultados oncológicos, con medianas de supervivencia a
largo plazo del 10 %.
Biología del CPT
El factor más claramente implicado en la patogénesis de
este cáncer es la radiación ionizante, como en el evento nuclear
ocurrido en Chernóbil (26 de abril de 1986). Se ha postulado el aumento
en la TSH y la tiroiditis de Hashimoto, así
como condiciones familiares como la enfermedad de Cowden,
el síndrome de Werner y la poliposis adenomatosa familiar. Se
han documentado mutaciones en BRAF, RAS y rearreglos tipo
RET/PTC; esta última es la más común en el carcinoma de tiroides
asociado al accidente de Chernóbil (12). Por su parte,
las mutaciones en RAS se han asociado más a carcinoma folicular de
tiroides (12).
Inhibidores de la tirosina-cinasa en
CPT
Las tirosina-cinasas son moléculas que funcionan como intermediarios de
la señalización celular, estimulando su proliferación, angiogénesis,
invasión, metástasis y autorregulación.
De esta forma, los ITK actúan inhibiendo estas moléculas e
interrumpiendo las vías implicadas en la proliferación celular
y en la angiogénesis de las células tumorales. En la actualidad
son una terapia dirigida aprobada para el tratamiento del
cáncer diferenciado y pobremente diferenciado, resistente a
yodo radioactivo y en progresión.
El efecto de estas moléculas se debe entender como un
modulador del crecimiento tumoral o “tumor-estático”, con
el resultado principal de la estabilización de la enfermedad y
el retardo en su progresión. En menor proporción tienen un
efecto directo en la célula tumoral que lleva a su apoptosis y
como resultado se disminuye la carga tumoral. Los resultados
clínicos encontrados con los ITK resaltan la importancia de la
vía antiangiogénica en el control del CPT metastásico y la
independencia de su efecto de las mutaciones de vías intracelulares
asociadas a enzimas tirosina-cinasa.
Para el uso de estas terapias el paciente debe cumplir,
como mínimo, los siguientes requisitos:
- Cáncer de tiroides localmente avanzado irresecable o metastásico.
- Imposibilidad de realizar otras terapias como yodoterapia,
radiofrecuencia, etanol, radioterapia o resección quirúrgica.
- Resistencia al yodo radioactivo.
- Progresión de la enfermedad documentada mediante imagen
diagnóstica con uso de RECIST.
- Tomografía de emisión de positrones positiva para tejido
metabólicamente activo (aunque no es un criterio mandatorio en los
ensayos clínicos, sería ideal).
- Estado funcional adecuado (ECOG 0-2 o índice Karnofsky
70 %-100 %).
La única terapia aprobada y disponible en nuestro medio a
la fecha es el sorafenib. La otra terapia aprobada por la FDA es
el lenvatinib que no está disponible en nuestro medio de manera
rutinaria dado que requiere importación como vital no
disponible. En estudios fase II se evalúan otras terapias moleculares
como el everolimus, los inhibidores de BRAF (dabrafenib, vemurafenib) y
los inhibidores de MEK, como trematinib y
selumetinib, entre otros. El uso de estas terapias debe realizarse por
un grupo multidisciplinario de tumores endocrinos con
interés en cáncer de tiroides, con médicos nucleares, cirujanos
de cabeza y cuello, oncólogos y endocrinólogos entrenados en
el manejo del cáncer avanzado de tiroides y de los efectos adversos de
los inhibidores de la tirosina-cinasa.
Evidencia de los medicamentos
disponibles para tratar la
enfermedad resistente a yodo radioactivo en progresión
en pacientes con cáncer papilar de tiroides.
Sorafenib
En el estudio Sorafenib in
radioactive iodine-refractory,
locally advanced or metastatic differentiated thyroid cancer:
a randomised, double-blind, phase 3 trial (6,
13) se incluyeron
419 pacientes mayores de 18 años con cáncer de tiroides localmente
avanzado o cáncer de tiroides diferenciado metastásico refractario a
yodo (papilar, folicular, incluido de células
de Hurthle y pobremente diferenciado), con progresión en los
últimos 14 meses acorde con los criterios de RECIST, al menos
una lesión medible por tomografía computarizada (TC) o resonancia
magnética (RM), ECOG 0-2; con función renal, medular
y hepática normal y TSH menor de 0,5 mIU/L. El cáncer de
tiroides refractario a yodo se definió como:
- la presencia de al menos una lesión sin captación de yodo;
o
- pacientes con tumores yodocaptantes y:
▪ progresión luego de un tratamiento
con yodo radioactivo en los últimos 16 meses; o
▪ progresión luego de dos tratamientos
con yodo recibidos con menos de 16 meses de diferencia (la última
dosis recibida más de 16 meses); o
▪ una dosis acumulada de yodo igual o
superior a 600
mCi.
Se excluyeron los pacientes que habían recibido previamente terapia
dirigida, talidomida o quimioterapia para cáncer de tiroides, cirugía
previa o trauma en los 30 días previos
al inicio del medicamento, antecedente de cáncer de piel, cérvix o
vejiga en los últimos 5 años, cáncer indiferenciado de
tiroides, úlceras, infección activa o sangrado en los últimos 3
meses, historia de hemorragia, infiltración traqueal, bronquial
o esofágica; cardiopatía o hipertensión arterial no controlada,
infección por VIH o hepatitis, embarazo o lactancia y alergia
al sorafenib. Se permitieron las dosis bajas de quimioterapia
para radiosensibilización.
La intervención fue sorafenib en 400 mg, cada 12 horas
(n=209), hasta progresión radiológica, toxicidad inaceptable o
muerte, comparado con placebo (n=210). Los desenlaces primarios de este
estudio fueron: supervivencia libre de progresión (cada 8 semanas) con
criterios RECIST: 1. Nuevas lesiones
óseas; 2. 20 % o más de crecimiento; y 3. Necesidad de radioterapia.
Los secundarios fueron: supervivencia global, tiempo
hasta la progresión, tasa de respuesta objetiva (parcial o completa),
tasa de control de la enfermedad (parcial, completa o
estable ≥4 semanas/6 meses) y duración de la respuesta. Se
demostró que la supervivencia libre de progresión fue mayor
en el grupo de sorafenib que en el grupo de placebo (10,8 meses vs. 5,8
meses; HR: 0,59; IC 95 %: 0,45-0,76; p<0,0001). Al
momento del cierre del seguimiento, la mediana fue de 16,2
meses; para ese momento 63 pacientes continuaban en tratamiento. Del
grupo placebo que progresaron, el 71,4 % recibió
sorafenib, lo cual puede diluir el impacto en la supervivencia
global. Luego del estudio 60 pacientes recibieron alguna terapia
anticáncer y de aquellos pacientes que alcanzaban una
respuesta parcial o completa se lograba un control a 6 meses
en el 54 %. La dosis promedio de sorafenib fue de 651 mg. En
análisis de subgrupos el beneficio no era significativo en lesiones
tumorales menores de 1,5 centímetros, en pacientes con
tumores foliculares o pobremente diferenciados y en pacientes con PET
con 18F-FDG negativo. El grupo de sorafenib tuvo
una mayor tasa de eventos adversos de cualquier grado (98,6
vs. 87,6 %); aquellos mayores de grado 3 se presentaron en un
37,2 % (26,3 % en el grupo placebo). La causa de suspensión
del tratamiento más frecuente fue el síndrome de mano/pie en
el 76,3 %. Otros efectos adversos fueron diarrea (68,6 %), alopecia
(67,1 %), brote cutáneo (50,2 %), fatiga (49,8 %), pérdida de peso
(46,9 %) e hipertensión (40,6 %). Solo se reportó
una muerte, que se relacionó con el tratamiento y fue causada
por un evento coronario agudo. En conclusión, el sorafenib
mejora significativamente la supervivencia libre de progresión
comparado con placebo en pacientes con cáncer de tiroides
diferenciado, en progresión y resistente a yodo radioactivo.
Lenvatinib
El estudio Lenvatinib versus Placebo
in Radioiodine Refractory Thyroid Cáncer (SELECT)
(7) incluyó pacientes mayores
de 18 años con cáncer diferenciado de tiroides confirmado con
patología, con lesiones medibles y evidencia de enfermedad refractaria
al yodo. Las lesiones fueron definidas como al menos uno de los
siguientes criterios: una lesión medible sin captación en cualquier
rastreo con 131yodo; al menos una lesión
medible que ha progresado acorde con el RECIST versión 1.1,
dentro de los 12 meses después de terapia con 131yodo a pesar
de la captación en cualquier momento del tratamiento; o actividad
acumulada de 131yodo mayor de 600 mCi y una revisión
independiente de evidencia radiológica de progresión dentro
de los 13 meses previos. Los pacientes elegibles no deberían
haber recibido terapia previa con un ITK o un tratamiento previo con un
solo régimen de ITK. La intervención fue lenvatinib
oral en 24 mg, cada 24 horas, o placebo, en ciclos de 28 días,
y el desenlace primario fue supervivencia libre de progresión.
Esta se definió como el tiempo desde la aleatorización hasta
el momento de la primera documentación de progresión de la
enfermedad por revisión radiológica independiente o muerte.
Se evaluó por intención de tratar.
Los desenlaces secundarios fueron: respuesta objetiva según RECIST
versión 1.1. y supervivencia global. Las evaluaciones exploratorias de
eficacia incluyeron tasa de control de la
enfermedad y tasa de beneficio clínico También se evaluó la
supervivencia libre de progresión.
El resultado principal fue una supervivencia libre de progresión de
18,3 meses en el grupo de lenvatinib y de 3,6 meses
en el grupo placebo (HR para progresión o muerte: 0.21; IC
99 %: 0,14-0,31; p<0,001). El beneficio de supervivencia libre
de progresión fue observado en todos los grupos preespecificados. La
tasa de respuesta fue del 64,8 % en lenvatinib (se
lograron 4 respuestas completas y 165 respuestas parciales).
La mediana de supervivencia global no fue alcanzada en los
grupos. La dosis promedio recibida de lenvatinib fue de 17,2
mg. A pesar de las respuestas logradas, el control de la enfermedad a 6
meses fue solo del 15,3 %. En el subgrupo de
pacientes que habían recibido ITK previo, el desempeño de
lenvatinib se mantenía logrando una mediana de tiempo libre
sin progresión de 15,1 meses. Respecto a la seguridad del medicamento,
los efectos adversos de cualquier grado ocurrieron
en el 97 % de los pacientes. En el grupo de lenvatinib, los más
comunes fueron: hipertensión (67,8 %), diarrea (59,4 %), fatiga o
astenia (59,0 %), disminución del apetito (50,2 %), disminución de peso
(46,4 %) y náusea (41,0 %). La suspensión
del tratamiento por efectos adversos ocurrió en 37 pacientes
con lenvatinib (14,2 %) y 3 pacientes con placebo (2,3 %). En
el grupo de lenvatinib, 6 de 20 muertes fueron consideradas
estar relacionadas con el tratamiento.
Carcinoma medular
Biología molecular del CMT
El RET (del inglés re-arranged
during transfection) es un
protooncogen que codifica una proteína tirosina-cinasa. Está
localizado en el cromosoma 10q11.2 e involucrado directamente en la
patogénesis del CMT (14). Casi todos los pacientes con
CMT hereditario (neoplasia endocrina múltiple tipo 2A y 2B) y
hasta un 50 % a 60 % de los casos esporádicos presentan mutaciones en
RET. Este gen fue descubierto por Takahashi en 1985
y está expresado en células derivadas de la cresta neural (15).
Las mutaciones en RET producen una activación constitutiva de la
función cinasa de este receptor; por ende, las vías de
señalización de este receptor se mantienen activas generando
proliferación de las células C parafoliculares. La proteína RET
tiene un dominio de unión a ligando extracelular compuesto
de una región tipo cadherina y un dominio altamente conservado rico en
cisteína. La región intracelular está compuesta de
dos dominios tirosina-cinasa. La unión del ligando hace que el
dominio rico en cisteína facilite la dimerización del receptor y
produzca autofosforilación y activación de la tirosina-cinasa y
de las vías de señalización, incluidas RAS/RAF/MAPK, PI3K/
AKT y JAK/STAT (14, 16).
Aunque no es claro cómo las mutaciones en RET producen
carcinoma medular (17), estudios recientes señalan al ATF4
en la vía del RET como un actor implicado en la patogénesis
del CMT. ATF4 es un factor de transcripción de la familia CREB,
que desempeña un papel en la regulación de la respuesta al estrés. Este
factor activa y aumenta la expresión de las proteínas
NOXA y PUMA. Estas dos proteínas activan la vía de las caspasas y
promueven la apoptosis. La activación permanente del
RET mutado en CMT disminuye la transcripción de ATF4, estimula su
ubiquitinación y subsecuente degradación. Por ende,
causa regulación a la baja de NOXA y PUMA, lo que disminuye
la apoptosis de las células (18).
Otra alteración importante en el CMT es el aumento en
la expresión del factor de crecimiento derivado del endotelio
vascular (VEGF), que influye en la capacidad de angiogénesis,
invasión y metástasis de este tumor. Se han descrito también
mutaciones en HRAS, KRAS, BRAF, KT, MLH1, STK11 y MET en
baja frecuencia (17).
El tipo de mutación se correlaciona con el fenotipo clínico.
Los pacientes con MEN2B, por la mutación M918T, tienen un
curso clínico más agresivo y un peor pronóstico (19). Las mutaciones en
RET se clasifican según su agresividad, basadas en
el desarrollo de cáncer medular de tiroides a edades temprana
y la asociación con enfermedad metastásica en tres categorías:
muy alto riesgo, alto riesgo y riesgo moderado.
Inhibidores de la tirosina-cinasa en
CMT
Aunque el CMT es infrecuente en la práctica clínica, enfrentarse a
pacientes con este tipo de cáncer en estadios avanzando es un reto
terapéutico, dado que son pacientes incurables con enfermedad
progresiva asociada a manifestaciones
graves, entre ellas diarrea de difícil manejo o síndrome de
Cushing ectópico, con los efectos secundarios del hipercortisolismo
como diabetes, hipopotasemia, miopatía, osteoporosis e
infecciones (20, 21). Adicionalmente, en estadios avanzados, la
quimioterapia y la radioterapia han sido consideras clásicamente de
utilidad limitada (22, 23).
Actualmente se encuentran aprobados por la FDA dos medicamentos para el
tratamiento del CMT: vandetanib y cabozantinib (23, 24). A
continuación, se presenta la evidencia, los
usos y las contraindicaciones de estos medicamentos.
Vandetanib
Es un medicamento oral que inhibe selectivamente al receptor del factor
de crecimiento derivado del endotelio vascular (VEGFR-2 y 3), EGFR y a
RET (25).
Evidencia
aprobatoria para el uso de vandetanib. Estudio
ZETA. Estudio fase III
En 2011 se publicó un estudio aleatorizado y comparado
con placebo con vandetanib en pacientes con CMT (10). Se
aleatorizaron 331 pacientes, 231 asignados a vandetanib y
100 asignados a placebo. Los pacientes elegibles fueron aquellos con
CMT localmente avanzado no resecable o metastásico,
bien fuera esporádico o hereditario, adecuada clase funcional
(ECOG 0-2) y una calcitonina ≥500 pg/mL. La dosis de inicio
fue 300 mg/d hasta progresión de la enfermedad. El objetivo
principal del estudio fue la supervivencia libre de progresión
por una revisión central acorde con el RECIST 1.0. Los pacientes del
estudio tenían enfermedad esporádica en la mayoría de
los casos (88 % en vandetanib y 95 % en placebo). Esta enfermedad era
metastásica en el 94 % y 97 %, respectivamente.
La mediana de supervivencia libre de progresión fue de 19,3
meses en el grupo placebo y no se alcanzó en el grupo de vandetanib
(HR: 0,46; IC 95: 0,31-0,69). Se predijo mediante métodos estadísticos
que la mediana predicha para vandetanib era
de 30,5 meses. El subgrupo de pacientes con mutación en RET
M918T pareciera tener una respuesta más alta comparado con
los pacientes negativos para esta mutación. A la fecha del estudio, no
se observaron diferencias en la supervivencia global.
El 12 % de los pacientes en vandetanib suspendieron el
tratamiento por efectos adversos. Más pacientes en el grupo
de vandetanib requirieron reducción en la dosis por eventos
adversos y 8 % de los pacientes tuvo prolongación del QTc. El
49,3 % de los pacientes necesitaron aumento en la dosis de
levotiroxina. Los efectos adversos más comunes fueron diarrea,
brote, náuseas e hipertensión. Los efectos adversos grado 3 o
mayores fueron diarrea, hipertensión, prolongación de QTc,
fatiga, disminución en el apetito, brote, astenia, disnea y dolor
lumbar. Otros efectos adversos reportados en el 10 % o más
de la población tratada con vandetanib fueron disminución de
peso, nasofaringitis, tos, dermatitis acneiforme, dolor abdominal,
insomnio, piel seca, vómito, acné, cefalea y fatiga.
Cabozantinib
Es un inhibidor multicinasa de VEGFR1, VEGFR2, RET y
c-MET (26). Está aprobado para el tratamiento del cáncer medular de
tiroides y el carcinoma renal (26-28) y actualmente
su utilidad en el tratamiento del feocromocitoma metastásico
está siendo evaluada en un estudio del MD Anderson Cancer
Center (29, 30).
Evidencia
aprobatoria para el uso de cabozantinib. Estudio
EXAM. Estudio fase III
En este ensayo se incluyeron 330 pacientes con CMT recurrente,
metastásico o localmente avanzado irresecable. Se
asignaron a cabozantinib en 140 mg o a placebo. Se encontró
una mejoría significativa en la supervivencia libre de progresión
comparado con placebo de 11,2 vs. 4 meses (HR: 0,28; IC
95 %: 0,19-0,40). Se encontró una repuesta parcial en el 27 %
de los pacientes tratados con cabozantinib. Los pacientes presentaron
eventos adversos comunes como diarrea, estomatitis, síndrome de
eritrodisestesia palmoplantar, hipertensión
y dolor abdominal. Como eventos adversos menos comunes,
pero significativos, se encontraron formación de fístula y
osteonecrosis de la mandíbula.
Como criterio de inclusión de los estudios de cabozantinib
se requería progresión de la enfermedad; por ende, las diferencias en
las curvas de supervivencia entre los estudios de vandetanib y
cabozantinib pueden ser explicadas por este hecho.
Otras
terapias en CMT
En estudios pequeños se han investigado otros ITK como axitinib (31),
sorafenib (32), sunitinib (33), pazopanib (34) y motesanib (35, 36) con
respuestas parciales o estabilización de la
enfermedad, aunque no se ha avanzado en su desarrollo clínico.
Terapias futuras en cáncer de tiroides
Larotrectinib
Los genes NTRK1, 2 y 3 codifican los receptores neurotróficos de
tirosina-cinasa TRKA, B y C, respectivamente (37, 38).
TRK está involucrada en el crecimiento, la diferenciación y la
supervivencia de las neuronas. Las fusiones génicas oncogénicas en NTRK
generan un TRK mutado que resulta en una activación constitutiva,
independiente del ligando. Esta alteración
está involucrada en varios tumores sólidos, incluido el cáncer
de tiroides, en particular el CPT pediátrico (39, 40).
Larotrectinib es un inhibidor de TRK aprobado en 2018
para pacientes con tumores sólidos con fusiones génicas en
NTRK incluido CPT (37, 39-44). Este fue un estudio con diseño
tipo cesta (basket) en el que se incluyeron pacientes con diferentes
tipos de tumores, pero con fusiones génicas en NTRK.
En el estudio aprobatorio se incluyeron 9 % de los pacientes
con carcinoma de tiroides (41).
BLU 667
El protooncogen RET, aparte de estar mutado en CMT, también está
activado en múltiples tipos de cáncer, como el carcinoma pulmonar no
microcítico, y en el CPT (45). BLU-667 es
un inhibidor selectivo potente de RET y es diez veces más potente para
inhibir este protooncogen que los inhibidores multicinasa aprobados (9,
28, 46, 47). En estudios in vitro
e in vivo
se ha demostrado su potencia y en estudios iniciales clínicos
en pacientes con cáncer pulmonar y CMT induce respuestas
clínicas durables con mínima toxicidad (48, 49).
Combinaciones
Dabrafenib
más trametinib
Un gen mutado comúnmente en CPT es BRAF. Una alternativa para el
tratamiento de esta enfermedad es inhibir el BRAF
mutado (50). La mutación más común es la V600E. Sin embargo, se puede
generar resistencia, la cual es mediada en parte
por MEK1. Dabrafenib inhibe a BRAF y trametinib bloquea
a MEK e inhibe la resistencia a las terapias dirigidas a BRAF
(51). La combinación de estas dos terapias está aprobada para
melanomas BRAF mutados y cáncer de pulmón de células no
pequeñas BRAF mutado (52, 53). Esta combinación fue aprobada en 2018
para cáncer anaplásico de tiroides BRAF mutado
basado en un estudio que incluyó 23 pacientes con tasa de respuesta
global del 69 % (54).
Inmunoterapia
El carcinoma diferenciado de tiroides se considera un tumor con baja
inmunogenicidad dada su baja carga tumoral.
Sin embargo, esta característica no se puede generalizar para
todos los tumores diferenciados. Si bien solo el 1 % de los carcinomas
diferenciados se asocia a inestabilidad microsatelital
(55, 56), la respuesta a pembrolizumab, independientemente de la
expresión de PDL1, lo hace una alternativa adecuada
con respuestas que se pueden prolongar hasta los 18 meses
(57). En ausencia de inestabilidad microsatelital, la expresión
de PDL1 en carcinoma diferenciado de tiroides es baja y los
resultados en cuanto a respuesta y control de la enfermedad
sugieren que la estrategia más plausible sea la combinación
(con otros agentes de inmunoterapia o terapias blanco) para
lograr resultados favorables a largo plazo (58, 59).
Conflictos de interés
Alejandro Román-González ha recibido honorarios como
conferencistas o patrocinio para participación en congresos médicos de
las siguientes empresas o compañías: Sanofi,
Amgen, Novartis, Ultragenix, Biosidius, Asociación Colombiana de
Osteoporosis y Metabolismo Mineral, Asociación Colombiana de
Endocrinología, Diabetes y Metabolismo, Universidad del Bosque,
Valentech, Colciencias, Hospital Universitario
San Vicente Fundación, Universidad de Antioquia, Baxalta y
Novo Nordisk.
Sergio Mejía: conferencista: AstraZeneca, BMS, MSD, Novartis, Advisory
Board: AstraZeneca y BMS. Intereses institucionales
e investigación: Roche y BMS. Patrocinio para participación en
congresos médicos: Amgen, BMS, Janssen, Merck, MSD y Roche.
Asociación Colombiana de Hematología y Oncología (ACHO).
Maycos Leandro Zapata: conferencista: Abbott, AstraZeneca, BMS, MSD,
Novartis, Roche y Sanofi. Advisory: AstraZeneca
y BMS. Intereses institucionales e investigación: Roche y BMS.
Patrocinio para participación en congresos médicos: Abbott,
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