https://doi.org/10.53853/encr.10.1.761

Recibido: 5 de julio de 2022; Aceptado: 16 de septiembre de 2022

Calidad de vida en mujeres con síndrome genitourinario de la menopausia en el Quindío, Colombia


Quality of life in women with genitourinary syndrome of menopause, in Quindío, Colombia

F. Espitia De La Hoz, 1

Hathor, Clínica Sexológica, Armenia, Quindío, Colombia Hathor, Clínica Sexológica Armenia Quindío Colombia

Correspondencia: espitiafranklin@hotmail.com

Resumen:

Contexto:

el síndrome genitourinario de la menopausia (SGUM) es una condición clínica de alta prevalencia, con importantes efectos adversos sobre la calidad de vida de las mujeres que lo padecen.

Objetivo:

evaluar la calidad de vida y las características clínicas en mujeres con síndrome genitourinario de la menopausia.

Metodología:

estudio de corte transversal y aleatorizado en el que se incluyó a 235 mujeres de 40 años o más en posmenopausia y con diagnóstico de SGUM. Se midieron los puntajes de los cuestionarios de calidad de vida Short Form-36 Health Survey (SF-36) y Menopause Rating Scale (MRS).

Resultados:

la edad arrojó una mediana de 51 años. En el cuestionario SF-36, la “salud general” obtuvo la puntuación más baja, seguida por la “función física” y en la población total, los síntomas más frecuentes fueron sequedad vaginal y problemas sexuales. Por su parte, en la escala MRS, el dominio más afectado fue el urogenital con intensidad severa. El puntaje global de la escala MRS se clasifica en la categoría de intensidad moderada, pero en el grupo de mayores de 60 años, la puntuación es más alta, traduciéndose en una peor calidad de vida

a expensas del dominio urogenital.

Conclusiones:

las mujeres con SGUM muestran deterioro en la calidad de vida, presentando síntomas urogenitales y somáticos más severos pasados los 60 años. Se hace necesaria la realización de estudios sobre el pronóstico de dicha condición en la mujer en posmenopausia.

Palabras clave:

calidad de vida, mujeres, estrógenos, posmenopausia, vaginitis atrófica, evaluación en salud, sobrevida..

Abstract:

Background:

the genitourinary syndrome of menopause (GSM) is a highly prevalent clinical condition, with significant adverse effects on the quality of life of women who suffer from it.

Purpose:

To evaluate the quality of life and the clinical characteristics in women with genitourinary syndrome of menopause GSM.

Methodology: randomized cross-sectional study. 235 women aged 40 years or older, postmenopausal, with a diagnosis of GSM were included. Scores from the Short Form-36 Health Survey (SF-36) quality of life questionnaire and the Menopause Rating Scale (MRS) were measured.

Results:

Age showed a median of 51 years. In the SF-36 questionnaire, “General Health” obtained the lowest score, followed by “Physical Function”. In the total population, the most frequent symptoms were vaginal dryness and sexual problems. On the MRS scale, the domain most affected was the urogenital with severe intensity. The global score of the MRS scale is classified in the moderate intensity category, but in the group over 60 years of age, the score is higher, translating into a poorer quality of life, at the expense of the urogenital domain.

Conclusions:

women with GSM showed deterioration in the quality of life, presenting more severe urogenital and somatic symptoms after 60 years. Studies on the prognosis of this condition in postmenopausal women are necessary.

Keywords:

Quality of Life, Women, Estrogens, Postmenopause, Atrophic Vaginitis, Health Evaluation, Survival..

Introducción

El síndrome genitourinario de la menopausia (SGUM) describe un término relativamente nuevo, el cual fue introducido por primera vez en el año 2014, por consenso de la International Society for the Study of Women’s Sexual Health (Sociedad Internacional para el Estudio de la Salud Sexual de la Mujer) y la North American Menopause Society (Sociedad Norteamericana de Menopausia) (1).

El SGUM dibuja la constelación de cambios causados por el hipoestrogenismo durante la menopausia y agrupa lo que anteriormente se conocía como “atrofia vulvovaginal, atrofia urogenital o vaginitis atrófica” (1), términos que no se consideraban médicamente precisos; por lo tanto, el SGUM se podría definir como el conjunto de signos o síntomas vaginales, vulvares, urológicos o sexológicos que ocurren a partir del climaterio, en respuesta a la disminución hormonal (estrógenos, progesterona y andrógenos), haciéndose presente en hasta 50-70 % de las mujeres en posmenopausia (2, 3). En Colombia, la prevalencia del SGUM alcanza el 51,61 %, destacándose en los síntomas más habituales la sequedad vaginal (84 %) y la dispareunia (57 %) (3).

La severidad de los síntomas del SGUM varían con relación al tiempo pasado desde la aparición de la menopausia, siendo la mayoría de ellos más frecuentes e intensos cinco años después de la menopausia (4, 5). En contraposición a los síntomas vasomotores que suelen ser más leves a lo largo del tiempo, los síntomas del SGUM tienen un mayor impacto en la calidad de vida de las mujeres afectadas (2,3), debido a que rara vez se resuelven espontáneamente, presentando un deterioro progresivo e irreversible si no se tratan, lo que impacta negativamente su confianza e intimidad (6,7).

El diagnóstico y la evaluación del SGUM son clínicos, centrándose en las manifestaciones referidas, se establecen principalmente por medio de la historia clínica y la exploración ginecológica (2, 3) y suelen presentarse uno o más síntomas como: sequedad, irritación, ardor/ picazón de la vulva/vagina y quemazón, reducción de la lubricación, dispareunia y sangrado vaginal durante o después del coito. También pueden darse síntomas urinarios (frecuencia y urgencia urinaria, disuria o infección del tracto urinario (UTI) recurrente) (1-3). Otros signos comunes son: disminución de la humedad vaginal, pérdida de las arrugas vaginales, palidez vaginal y disminución de la elasticidad (8). De esta manera, el diagnóstico se instaura con la aparición de al menos dos síntomas o de un signo y un síntoma que sean descritos por la mujer como molestos y que estén relacionados con la menopausia, mas no secundarios a otra causa (1,3).

El SGUM se puede convertir en un problema, dado el drástico impacto que le genera a la calidad de vida de las mujeres afectadas, pudiendo tener implicaciones negativas en la salud, la sexualidad, el bienestar y la relación de pareja (3, 4).

En el seguimiento y la exploración de la calidad de vida de las mujeres, se cuenta con varios instrumentos, entre los que destacan: el cuestionario de calidad de vida o Short Form- 36 Health Survey (SF-36) (9) y la Menopause Rating Scale (MRS) (10), los cuales cuentan con una adecuada confiabilidad, consistencia interna, fiabilidad test-retest y validez discriminante (9,10). Al no disponer de suficientes estudios en Colombia con referencia al impacto del SGUM, en la calidad de vida en la población de mujeres en posmenopausia (3), se diseñó este estudio, cuyo objetivo consistió en evaluar la calidad de vida y las características clínicas en mujeres con síndrome genitourinario de la menopausia en el Quindío.

Materiales y métodos

Tipo de investigación

Diseño y población. Se trata de un estudio observacional descriptivo de corte transversal, en el cual se incluyeron mujeres colombianas de 40 años o más en posmenopausia (definida para esta investigación como más de un año de amenorrea espontánea debido a insuficiencia ovárica: FSH> 40 mIU/mL y estradiol < 50 pg/mL) (3, 6), con diagnóstico de síndrome genitourinario de la menopausia (presencia de dos síntomas o de un signo y un síntoma, considerados como molestos por la mujer, asociados a la menopausia y no secundarios a otra causa), sexualmente activas (1,3,4) y residentes en el Quindío. El periodo estudiado fue del 1 de febrero del 2017 al 31 de enero del 2020 y todas las pacientes fueron vistas en una clínica universitaria de alta complejidad, de carácter privado (centro de referencia en Armenia, Quindío, Colombia), institución que atiende población perteneciente al régimen contributivo y subsidiado por el Estado en el sistema de seguridad social en Colombia. Las participantes fueron atendidas por el especialista que lidera el programa: “Menopausia y Climaterio”.

Se excluyeron las mujeres con cáncer de cualquier naturaleza, enfermedades mentales, antecedentes de histerectomía o salpingooforectomía, datos incompletos en la historia clínica (mayor al 10 %), estar usando anticonceptivos hormonales, haber recibido terapia hormonal de la menopausia en los últimos seis meses y las que no desearon participar.

Se calculó el tamaño de la muestra a través de la población de mujeres que hacen parte del programa “Menopausia y Climaterio”, con un nivel de confianza del 95 %, a dos sigmas y con un error alfa de 5 %, se aplicó la fórmula para poblaciones finitas, resultando el tamaño global en 232 participantes y se realizó un muestreo aleatorio simple por medio de una tabla de números.

Procedimiento

Las participantes se identificaron en la consulta externa del programa “Menopausia y Climaterio” de la clínica donde se hizo el estudio. Dos enfermeras profesionales evaluaron el cumplimiento de los criterios de inclusión y de exclusión de cada mujer candidata y para las que cumplieron los criterios de selección, un médico general que apoya al investigador principal procedió a extraer las variables de interés en un formulario diseñado para dicho fin. Una tercera enfermera profesional, especialista en Auditoría en Salud, verificó la calidad de la información.

La información de las características clínicas y sociodemográficas se extrajo de la historia clínica y posteriormente fue ingresada en una base de datos, en un formulario de Excel 15.0 (2015), específicamente diseñada para este estudio. A cada paciente, se le diligenciaron los dos instrumentos de calidad de vida utilizados (SF-36 y MRS), previa explicación de estos. Se utilizó la versión adaptada para Colombia del SF-36 (11) y la escala para calidad de vida en la menopausia (MRS) (12).

Instrumentos

El SF-36 consta de 36 preguntas agrupadas en nueve áreas de la salud (tabla 1): 1) función física, 2) rol físico, 3) dolor corporal, 4) salud general, 5) vitalidad, 6) función social, 7) rol emocional, 8) salud mental y 9) cambio de salud. Las puntuaciones inferiores describen una percepción pobre acerca de la salud, la pérdida de funcionalidad y la presencia de dolor, mientras que las puntuaciones superiores expresan una buena percepción de salud, sin déficit funcional y sin dolor (9).

Tabla 1: Subescalas del cuestionario SF-36 e interpretación de los resultados

Fuente: elaboración propia.

El SF-36 fue desarrollado como una medida multidimensional para valorar estados de salud y ha mostrado buena factibilidad, confiabilidad y validez (9, 13). Es un instrumento genérico que se utiliza tanto en poblaciones generales como específicas, debido a su capacidad para discriminar el estado de salud en la población general o en pacientes con problemas de salud y cuenta con una consistencia interna en la confiabilidad (coeficiente alfa de Cronbach) de 0,91, donde cada respuesta se codifica y recodifica y los resultados se trasladan a una escala de 0 a 100 (de peor a mejor salud) (13-15).

La escala MRS es un cuestionario autoadministrado para cuantificar la calidad de vida en la menopausia y lo integran once ítems (síntomas), divididos en tres subescalas o dominios: (A) somática-vegetativa: sofocos, molestias cardiacas, trastornos del sueño, molestias musculares y de las articulaciones (ítems 1, 2, 3, 11, respectivamente); (B) psicológica: estado de ánimo deprimido, irritabilidad, ansiedad, cansancio físico y mental (ítems 4, 5, 6, 7, respectivamente); y (C) urogenital: problemas sexuales, de vejiga y sequedad de la vagina (ítems 8, 9, 10, respectivamente) (tabla 2). Los ítems se califican como: “0” (ausente), “1” (leve), “2” (moderado), “3” (severo) y “4” (muy severo) (10, 16). El puntaje de un dominio corresponde a la sumatoria de los valores obtenidos de cada ítem y el puntaje total será la sumatoria de los puntajes obtenidos de cada dominio (10).

La MRS se considera como una escala confiable debido a los valores adecuados del coeficiente de alfa de Cronbach (alrededor de 0,80), aunque la consistencia interna de cada dimensión varía un poco más (entre 0,60 y 0,87) (10, 17); cuanto mayor sea la puntuación, mayor es el deterioro de la calidad de vida (10, 12). La intensidad de la sintomatología se considera como asintomática o escasa si la puntuación total oscila entre 0 y 4, leve entre 5 y 8, moderada entre 9 y 15, y severa con más de 16 puntos (18, 19).

Tabla 2: Menopause Rating Scale (MRS)

Fuente: elaboración propia.

Variables medidas

Sociodemográficas (edad, estado civil, raza, estrato socioeconómico, origen, nivel de estudios, ocupación, religión, peso, talla e índice de masa corporal (IMC)), afiliación al sistema general de seguridad social en salud en Colombia, antecedentes ginecobstétricos, edad de la menopausia, mediana del tiempo transcurrido de la menopausia, hábitos (ingesta de alcohol, sedentarismo o tabaquismo), antecedentes patológicos, variables de comportamiento sexual (sexo oral, masturbación, coito vaginal o anal y frecuencia de relaciones sexuales mensuales), tiempo de convivencia en pareja y calidad de vida a través de diversos elementos contenidos en el SF-36 y la MRS; adicionalmente, se consideró el análisis de la proporción de la severidad de la sintomatología por subgrupos de edad (40 a 49, 50 a 59, 60 a 69 y ≥ 70 años) para establecer una comparación de su comportamiento por cada década de vida.

A cada una de las mujeres se le interrogó acerca de la presencia de la sintomatología del SGUM y se postuló la puntuación de la severidad de cada una, gracias a una escala subjetiva de tres grados: “Leve” (1), “Moderado” (2) y “Severo” (3); posteriormente, fueron examinadas por el ginecólogo tratante en búsqueda de signos del SGUM a fin de confirmar el diagnóstico.

Análisis estadístico

Se realizó una estadística descriptiva donde se calcularon distribuciones de promedios, frecuencia, desviaciones estándar (DE), proporciones de mujeres con la puntuación máxima y mínima, medianas y rangos. Las puntuaciones de calidad de vida se compararon a través de pruebas no paramétricas (Kruskal-Wallis y U de Mann- Whitney) y con un valor de p < 0,05 se tomó como valor de significancia estadística. El análisis estadístico se hizo con el paquete Epi Info.7.2.

Aspectos éticos

El estudio se consideró de riesgo mínimo, fue aprobado por el comité de ética médica de la institución participante y cumplió los requerimientos para investigaciones médicas en seres humanos establecidos en la Declaración de Helsinki (20) y con la Resolución 8430 de 1993, por la cual se establecen las normas científicas, técnicas y administrativas para investigación en salud (21). Además, se solicitó la firma del consentimiento informado de las pacientes y se garantizó la confidencialidad de la información.

Resultados

En el periodo de estudio, de las 579 mujeres pertenecientes al programa “Menopausia y Climaterio”, a 471 (81,34 %) se les hizo el diagnóstico de SGUM, de las cuales se incluyeron 235 participantes luego de la aleatorización.

La mediana de la edad de las mujeres fue de 51 años (rango entre 42 y 78), de las cuales, el 65,95 % se encontraban en un rango de edad entre los 40 y 69 años (en la tabla 3 se describen los hallazgos de las variables sociodemográficas), el 86,49 % procedían del área urbana, el 87,23 % profesaban la religión cristiana y la mayoría (80,85 %) pertenecían al régimen contributivo en el sistema de seguridad social en Colombia.

Tabla 3: Características sociodemográficas de las mujeres con SGUM en el Quindío, 2017-2020

Fuente: elaboración propia.

En los antecedentes ginecobstétricos, la edad promedio del primer embarazo fue de 17,29 ± 1,48 años y la del primer parto 18,62 ± 1,257 años, la mediana en cantidad de partos fue de 4 (rango entre 0 y 11), la media en la edad de la menopausia fue de 49,85 ± 6,27 años (mínimo 39 y máximo 54 años) y la mediana en el tiempo en posmenopausia, al momento de la entrevista, fue de 12 años (rango entre 3 y 27).

Con respecto a los hábitos, el 60,42 % tuvo un nivel bajo de actividad física, el 47,65 % informó consumir alcohol de manera social, el 15,74 % fumaba con una mediana de consumo de tres cigarrillos diarios (rango entre 1 y 8).

En los antecedentes patológicos, el 40,42 % presentaban hipertensión (HTA), 36,17 % dislipidemias (57,64 % triglicéridos elevados, 42,35 % colesterol total elevado, con un 48,23 % de HDL-C bajas), 14,46 % hipotiroidismo y 9,36 % diabetes. El 7,23 % presentaban obesidad mórbida.

Con relación a las variables de comportamiento sexual, la masturbación era una experiencia desconocida en el 87,65 % de las pacientes; por su parte, el coito vaginal lo practicaban el 100 %, mientras que el sexo anal fue reportado por el 13,19 %, por lo menos en una ocasión en la vida. La frecuencia de relaciones sexuales mensuales arrojó una mediana de 2 (rango entre 0 y 6). El 89,78 % afirmó que el sexo oral era la práctica sexual más placentera y preferida y el 58,72 % aseguró tener más de 15 años de tiempo de convivencia en pareja.

Un total de 176 de las 235 participantes (74,89 %) (IC95 %: 40,51-95,25) presentaron sintomatología de “Moderada” a “Severa”. La proporción de la sintomatología del SGUM, de “Moderada” a “Severa”, por grupo etarios, mostró las siguientes prevalencias: de 40 a 49 (35,71 %), de 50 a 59 (52,87 %), de 60 a 69 (71,83 %) y ≥ 70 años (91,83 %), observándose un gradiente progresivo entre la prevalencia de “Moderada” a “Severa” y el aumento de la edad.

En la tabla 4 se detalla la sintomatología referida por las pacientes. El 68,93 % presentó cuatro o menos síntomas, el 17,87 % cinco y el 13,19 % seis o más síntomas, con una mediana de 4 (rango entre 2 y > 8), donde los síntomas vulvo- vaginales fueron los más frecuentes (67,65 %).

Tabla 4: Sintomatología de las mujeres con SGUM en el Quindío, Colombia, 2017-2020

Fuente: elaboración propia.

Cifras

◾ El 27,23 % de las mujeres atribuyó la sintomatología del SGUM al envejecimiento y el 62,55 % coincidió en que era razón suficiente para que el placer del sexo se viera perjudicado, lo cual les afectaba la relación de pareja y la calidad de vida.

◾ La sintomatología del SGUM interfería con el disfrute general de la vida en el 30,21 % de las mujeres y en el 29,78 % con la relación de pareja.

◾ El 24,68 % manifestó un efecto negativo sobre el sueño.

◾ El 57,44 % reportó disminución de su actividad sexual a consecuencia del malestar vaginal, razón por la cual el 54,89 % evitaba la actividad sexual, con un 45,95% que sacaba todo tipo de excusas para evadir las relaciones sexuales.

◾ El 77,87 % afirmó que su vida sexual no era satisfactoria, con un 22,97 % de disminución en la autoestima.

◾ El 66,38 % le ocultó la sequedad y el malestar vaginal a la pareja.

◾ El 31,91 % expresó que con frecuencia debía interrumpir la actividad sexual a consecuencia de la dispareunia.

◾ El 44,68 % había discutido, en alguna ocasión, los síntomas con su médico; sin embargo, solo el 34,46 % había utilizado un tratamiento tópico local.

◾ El 16,17 % se lamentó de que su médico nunca les hubiese interrogado o propuesto conversación sobre el tema del SGUM y, únicamente, el 21,27 %, había discutido los síntomas con su pareja.

En el cuestionario SF-36, la dimensión “salud general” (42,81 ± 26,53) notificó la puntuación más inferior, seguida por la “función física” (52,17± 23,89) (tabla 5). Se encontraron diferencias por grupos de edad en las puntuaciones, siendo mayor en las menores de 50 años y menor en las mayores de 70 años (p = 0,003). Las dimensiones “vitalidad” y “función física” resultaron ser las más afectadas (p = 0,001) entre las mayores de 70 años y las mujeres con dos o más comorbilidades arrojaron un mayor deterioro en la “función física” y el “desempeño emocional”.

Tabla 5: Puntuación en las dimensiones del cuestionario SF-36 en mujeres con SGUM

Fuente: elaboración propia.

Se observó que entre las mujeres con encuentros sexuales frecuentes (≥ 4 mensual), hubo una mayor calificación en todas las dimensiones del cuestionario SF-36 (p < 0,05); mientras que en las mujeres con menos de un encuentro sexual al mes disminuyó la puntuación significativamente (p < 0,05).

En la tabla 6 se describe el puntaje promedio de cada uno de los síntomas, de cada dominio y del puntaje total de la MRS por cada grupo etario.

Los síntomas que muestran mayor severidad son los del dominio urogenital, con un promedio de 5,51 ± 2,23 puntos, con una media de 1,84 ± 0,74 puntos en cada pregunta de dicho grupo de síntomas, seguido del dominio somático con 4,98 ± 3,01 puntos, con un promedio por pregunta de 1,24 ± 0,75 puntos. El dominio con menor impacto sintomático fue el psicológico, con 4,29 ± 2,77 puntos y un promedio de 1,07 ± 0,69 puntos por pregunta.

Tabla 6: Puntuación en los dominios de la escala MRS en mujeres con SGUM en el Quindío, Colombia, 2017-2020

Fuente: elaboración propia.

El porcentaje de mujeres con mayor severidad de los síntomas climatéricos, de acuerdo con el puntaje total de la MRS, se observó en el grupo de 50 a 59 años, con un 48,27 %, a expensas del dominio somático (síntomas bochornos y palpitaciones), alcanzando un puntaje medio de 5,46 ± 2,43, mientras que en las mayores de 70 años la mayor severidad se detectó en el dominio urogenital, con el 38,77 % y puntaje de 8,55 ± 3,87. En el total de la población, los síntomas severos de tipo urogenital alcanzaron el 52,34 %, somático de 35,74 % y psicológico de 12,34 %.

La severidad de los síntomas del SGUM aumentaron, de forma significativa, con el incremento de la edad, a partir de los 60 años (OR: 2,47; IC95 %: 1,65-3,87), con menos encuentros sexuales al mes (< 4) (OR: 2,31; IC95 %: 1,44-3,42) y con la presencia de dos o más comorbilidades (OR: 2,04; IC95 %: 1,35- 3,15), mientras que disminuía con la mayor escolaridad (OR: 0,45; IC95 %: 0,27-0,72).

En el análisis final, los dominios de la MRS revelan peores puntajes en las mujeres mayores de 60 años, coincidiendo con franco deterioro de la calidad de vida.

Discusión

En este estudio, para las mujeres con síndrome genitourinario de la menopausia (SGUM), al evaluar la calidad de vida y las características clínicas, se determinó que en el cuestionario SF-36, la dimensión “salud general” obtuvo la puntuación más baja (49,22 ± 22,61), seguida por la “función física” (57,38 ± 24,79) y el “dolor corporal” (58,43 ± 16,37); siendo la sequedad vaginal y los problemas sexuales los síntomas más frecuentes y de mayor intensidad. En la escala MRS, el dominio más afectado fue el urogenital, con una intensidad severa (puntuación: 5,51 ± 2,23); sin embargo, el puntaje total lo clasifica en la categoría de intensidad moderada (14,78 ± 8,01). Las mujeres mayores de 60 años reportaron la calificación más alta, lo que se traduce en una peor calidad de vida.

Nuestros resultados son parecidos a los comunicados por otros autores, los que concluyen que el SGUM tiene un impacto negativo en la vida diaria, la sexualidad, las relaciones de pareja y la calidad de vida en general (4, 22, 23).

En la encuesta VIVA (vaginal health: insights, views & attitudes),en la que se utilizó un cuestionario estructurado para obtener información de 3520 mujeres en la posmenopausia, los autores encontraron que el 45 % de las participantes experimentaron síntomas vaginales. El 4 % de las mujeres atribuyó los síntomas a la atrofia vaginal y el 63 % no reconoció la atrofia vaginal como una condición crónica. La mayoría (75 %) sintió que la atrofia vaginal tenía un impacto negativo en su vida, especialmente en la intimidad sexual (64 %), relación amorosa con la pareja (32 %), calidad de vida general (32 %), sentirse saludable (21 %) y sentirse atractiva (21 %). Casi la mitad (46 %) carecía de conocimientos sobre la terapia local con estrógenos (7), lo cual es consistente con la mayoría de los hallazgos de nuestro estudio.

La encuesta Revive (real women’s views of treatment options for menopausal vaginal changes in Europe) involucró a una comunidad de mujeres en la posmenopausia en Italia, Alemania, España y el Reino Unido, con un total de 3768 participantes (edades entre 45 y 75 años), la mayoría de las mujeres experimentaban atrofia vulvar y vaginal reciente (52,8 %). El síntoma predominante fue la sequedad vaginal/vulvar, de modo que casi el 80 % de las participantes lo informó en todos los países. La irritación vaginal/vulvar se anunció con más frecuencia en el Reino Unido (41 %), pero fue menor la tasa mensual de actividad sexual (49 %) (24), demostrando el impacto negativo que tiene la atrofia vulvar y vaginal en la calidad de vida de estas mujeres, hallazgos también confirmados en nuestra investigación.

En la encuesta Closer (clarifying vaginal atrophy’s impact on sex and relationships) se evaluó el impacto de la atrofia vaginal en los aspectos físicos, emocionales y de las relaciones sexuales entre las mujeres en posmenopausia y sus parejas masculinas; esta incluyó a 4100 mujeres (edades entre 55 y 65 años) y 4100 hombres de nueve países (Reino Unido, Italia, Canadá, Estados Unidos, Finlandia, Dinamarca, Noruega, Suecia y Francia). El 28 % de las mujeres no le informó a sus parejas cuando sintieron por primera vez molestias vaginales, especialmente porque sentían que “era parte natural del envejecimiento” (52 %) o por “vergüenza” (21 %). Los principales efectos negativos de la atrofia vaginal consistieron en evitar la intimidad (62 % de las mujeres), menos encuentros sexuales (mujeres: 58 % y hombres: 6 %), relaciones sexuales menos satisfactorias (mujeres: 49 % y hombres: 28 %) y posponer las relaciones sexuales (mujeres: 35 % y hombres: 14 %). El sexo doloroso y la reducción del deseo sexual se consideraron causas de evitación de la intimidad en el 55 % de las mujeres y en el 46 % de los hombres. La evitación de la intimidad se atribuyó al sexo doloroso (mujeres: 55 % y hombres: 61 %) y en la disminución del deseo sexual de las mujeres (mujeres: 46 % y hombres: 43 %) (23). Los resultados muestran una clara asociación con el menoscabo de la calidad de vida, ya que se encontró una influencia negativa de la atrofia vaginal en la función sexual de las mujeres, lo cual es concordante con los resultados de nuestro estudio.

En el estudio Genisse (multicéntrico de corte trasversal), efectuado en consultorios ginecológicos de España, se involucró a 423 mujeres posmenopáusicas (299 con diagnóstico de SGUM y 124 sin el diagnóstico) para el desarrollo de esta investigación con la ayuda del cuestionario ‘‘day-to-day impact of vaginal aging’’ (DIVA). Las puntuaciones del cuestionario fueron significativamente más altas en mujeres con diagnóstico de SGUM que en aquellas sin esta afección. Los síntomas vaginales impactaron el bienestar, el funcionamiento y la calidad de vida de las mujeres en la posmenopausia, en especial la función sexual, la autopercepción y la imagen corporal (4). Los hallazgos se alinean con los nuestros, quedando claro que la menopausia afecta todos los aspectos de la salud de la mujer y nuestra investigación es enfática en comunicar que la calidad de vida y la función sexual de las mujeres en la posmenopausia se encuentra comprometida con la aparición de los síntomas del SGUM.

A pesar de su alta prevalencia, el SGUM sigue siendo extremadamente infradiagnosticado (3, 25), en parte por la resistencia que muestran las mujeres a buscar ayuda, ya sea por vergüenza o como resultado de considerarlo como una característica normal del envejecimiento natural, sin desconocer la renuencia de los profesionales de la salud a la hora de abordar estos problemas (26-29). Se constituye necesario establecer programas de conciencia, acerca de la educación y la capacitación de este síndrome entre las mujeres en posmenopausia, a fin de evitar las catastróficas consecuencias en su calidad de vida.

La principal fortaleza de este estudio consiste en que establece una aproximación al negativo impacto del SGUM en población colombiana, en el tamaño de la muestra para el análisis de la información y en la utilización de cuestionarios validados. Como limitaciones se encuentran que los resultados son de una sola institución, por lo tanto, únicamente se pueden inferir las conclusiones para esta comunidad, además de la reducida participación de la población afiliada al régimen subsidiado.

Conclusión

Se puede concluir que las mujeres en posmenopausia, que padecen la sintomatología relacionada con el SGUM, presentan deterioro en su calidad de vida, principalmente a expensas de los síntomas urogenitales y somáticos, siendo más severos después de los 60 años, en presencia de comorbilidades o con baja actividad sexual, los cuales influyen en la severidad. Es importante diagnosticar y determinar la sintomatología de esta incapacitante condición clínica en las mujeres mayores.

Se hace necesaria la realización de estudios sobre el pronóstico en la mujer en posmenopausia, así como la implementación de estrategias de intervención, sin olvidarse de establecer adecuadas injerencias mediante políticas de salud pública que se preocupen por aliviar los síntomas de la menopausia con el fin de conservar la calidad de vida de las mujeres mayores.

Agradecimientos

A los directivos de Hathor, Clínica Sexológica, por su apoyo, al facilitarnos el equipo de bioestadística, y al personal de enfermeras profesionales por su acompañamiento en la obtención de los datos, a través de su gestión fue posible el logro de esta investigación. A la señora Rosa Mercedes Sierra Trocha, en El Copey (Cesar), por su confianza e incondicional apoyo en nuestra formación académica.

Declaración de fuentes de financiación

El autor no recibió financiación para la escritura o publicación de este artículo.

Conflictos de interés

El autor no tiene conflictos de interés.