https://doi.org/https://doi.org/10.53853/encr.12.2.969

Recibido: 30 de junio de 2025; Aceptado: 2 de julio de 2025

Francisco Gnecco Mozo, 1904-1973


Francisco Gnecco Mozo, 1904-1973

D. Chaves-Gnecco, 1*

Universidad de Pittsburgh, Pensilvania, Estados Unidos Universidad de Pittsburgh Pensilvania Estados Unidos

Autor correspondiente: Diego.ChavesGnecco@chp.edu

Resumen

Contexto:

Francisco Gnecco Mozo (1904-1973) es reconocido como uno de los pioneros de la endocrinología en Colombia. Su formación con Gregorio Marañón, sus publicaciones científicas y su actividad médica e institucional lo posicionan como figura clave en la consolidación de esta especialidad en el país.

Contenidos:

este artículo reconstruye la trayectoria académica, investigativa y profesional del Dr. Gnecco Mozo. Se destacan su tesis sobre metabolismo basal, sus investigaciones sobre el trabajo del corazón en altura, y su obra sobre la diabetes. Se documentan además sus contribuciones como fundador de sociedades científicas, director de higiene, diplomático y profesor universitario, así como su producción intelectual en medicina, historia y literatura médica. A través de una revisión bibliográfica y documental, se resaltan sus aportes al conocimiento de la fisiología, la cardiología y la endocrinología en Colombia.

Conclusiones:

aunque es difícil precisar quién fue el primer endocrinólogo en Colombia, las múltiples contribuciones del Dr. Gnecco Mozo lo consagran como figura fundacional en este campo. Su legado científico, docente y humanista permanece vigente como ejemplo de rigor clínico, compromiso social y visión interdisciplinaria de la medicina.

Palabras clave:

historia de la medicina, medicina, biografías, Gnecco Mozo, metabolismo basal, trabajo del corazón, Marañón, endocrinología, historia de la endocrinología, Colombia..

Abstract:

Background:

Francisco Gnecco Mozo (1904-1973) is regarded as one of the founding figures of endocrinology in Colombia. His training under Gregorio Marañón, scientific contributions, and institutional leadership place him at the forefront of this medical discipline.

Contents:

This article reconstructs the academic, clinical, and intellectual path of Dr. Gnecco Mozo. It highlights his research on basal metabolism, heart function at high altitude, and diabetes, as well as his role as founder of scientific societies, health director, diplomat, and professor. Drawing on bibliographic and documentary sources, the article underscores his contributions to physiology, cardiology, and endocrinology, along with his writings in medical history and literature.

Conclusion:

While identifying the first endocrinologist in Colombia remains complex, Dr. Gnecco Mozo’s extensive contributions establish him as a central figure in the field. His scientific, educational, and humanistic legacy endures as an example of clinical rigor, social commitment, and interdisciplinary vision in medicine.

Palabras clave:

History of medicine, Medicine, Biographies, Gnecco Mozo, Basal metabolism, Heart function, Marañón, Endocrinology, History of Endocrinology, Colombia..

Introducción

Francisco Gnecco Mozo es considerado por muchos como el primer endocrinólogo en Colombia. Diferentes autores así lo consideran (1-2). Para otros, el doctor Gnecco Mozo es el padre de la endocrinología en Colombia (3-4). En palabras del fallecido doctor Efraím Otero Ruiz, endocrinólogo, director de Colciencias, presidente de la Academia Nacional de Medicina y de la Sociedad Colombiana de Historia de la Medicina, ministro de salud y presidente de la Asociación Colombiana de Endocrinología, Diabetes y Metabolismo: “dado el entrenamiento formal del doctor Gnecco Mozo con doctor Gregorio Marañón, puede considerársele como el primer endocrinólogo que hubo en Colombia” (5); sin embargo, el doctor Otero Ruiz, anotó en la misma publicación que: “en esos años se disputaban también el papel de primeros endocrinólogos Clímaco Alberto Vargas y Tomás Quintero Gómez… en épocas en que era muy difícil separar la subespecialidad de la medicina interna, la medicina general, la ginecología y aun la misma cirugía” (5).

Igualmente, hubo otros médicos que, a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, contribuyeron al desarrollo de la endocrinología en Colombia. Como lo anota el doctor Antonio Ucrós Cuéllar, en el libro “Historia de la Endocrinología en Colombia”: “Las clases de Medicina Interna dictadas por los grandes maestros (a finales del siglo XIX y principios del siglo XX) hablaban de enfermedades de la tiroides, de la hipófisis, la suprarrenal y la diabetes; Roberto Franco, Montoya y Flores, Lobana Barrenenche… También muchos cirujanos como Pompilo Martinez, Zoilo Cuéllar, Eliseo Montaña y otros hablaban en la catedra o en el quirófano sobre sus experiencias endocrinológicas” (6-7).

Además, el doctor Ucrós Cuéllar anotó que el ginecólogo Rafel Ucrós publicó su tesis de grado en 1897, bajo el título de “Diabetes azucarada”. El doctor Ucrós Cuéllar hizo también referencia a que el médico Jorge Cavelier trajo desde Chicago, en 1923, quizá la primera dosis de insulina que se administró en Colombia.

En el mismo libro, el doctor Ucrós Cuéllar concluyó que “la endocrinología como tal, no empezó a tener personería sino con Tomás Quintero Gómez y con Francisco Gnecco Mozo, samario que hizo la especialidad con el doctor Gregorio Marañón en el Hospital Provincial de Madrid” (6-7). Dado lo anterior, es difícil precisar quién fue el primer endocrinólogo en Colombia, pero lo que sí es evidente y será presentado en esta revisión, son las innumerables contribuciones del doctor Francisco Gnecco Mozo a la endocrinología y a la medicina interna en Colombia.

Metodología

Para realizar esta revisión se realizaron varias visitas a diferentes bibliotecas en Bogotá y se revisaron diferentes publicaciones de autoría del doctor Francisco Gnecco Mozo, al igual que publicaciones que hicieron referencia a su trabajo y sus contribuciones.

Antepasados, descendientes y primeros años de vida

Francisco Gnecco Mozo nació en Santa Marta, Colombia, el 27 de noviembre de 1904 (figura 1). Su padre fue José Gnecco Laborde, abogado, gobernador del Magdalena, cónsul de Colombia en Liverpool, magistrado y presidente de la Corte Suprema de Justicia de Colombia. Sus abuelos paternos fueron Manuel Gnecco Cardozo y Margarita Laborde. Manuel Gnecco Cardozo fue prefecto de la provincia de Riohacha, gobernador de la provincia de Padilla y también presidente de la Corte Suprema de Justicia; mientras que Margarita Laborde, era hija de un marino español que sufrió una severa derrota en el lago de Maracaibo, de parte del Almirante patriota José Prudencio Padilla (8-9).

Francisco Gnecco Mozo, 1926 aproximadamente

Figura 1: Francisco Gnecco Mozo, 1926 aproximadamente

Fuente: (2)

La madre de Francisco Gnecco Mozo, Manuelita Mozo, nació en Ocaña, Colombia, y conoció en Santa Marta a quien más tarde sería su esposo, al ser enviada a estudiar a dicha ciudad, como era costumbre en aquel entonces entre las familias ocañenses. José Gnecco Laborde y Manuelita Mozo tuvieron diez hijos. En 1904 y al nacer el menor de ellos, Francisco, Manuelita murió. Al poco tiempo de la muerte de la madre de Francisco, su padre, José Gnecco Laborde, fue nombrado magistrado de la Corte Suprema de Justicia, viéndose obligado a trasladarse a Bogotá junto con los nueve hijos mayores, y a dejar en Santa Marta al recién nacido, al cuidado de su madrina Petronita (May) Noguera. En 1919, Francisco Gnecco Mozo finalizó su bachillerato en el Liceo Celedón y viajó a la capital para reunirse con su familia (1). Al poco tiempo de haber llegado a Bogotá, Francisco Gnecco Mozo conoció a Carmen Calvo Durán, bogotana hija de José Calvo Manrique y Emilia Durán Umaña. Francisco y Carmen se enamoraron y su noviazgo duró por más de siete años. Contrajeron matrimonio el 8 de diciembre de 1930, en la Capilla del Sagrario en Bogotá (10). Esta pareja tuvo seis hijos, la mayor de ellos fue médico cirujana egresada de la Pontificia Universidad Javeriana; trece nietos, dos de ellos médicos cirujanos egresados de la Pontificia Universidad Javeriana, y 27 bisnietos, de ellos, uno fue médico cirujano, egresado de la Universidad de los Andes.

La facultad de medicina y la introducción a la fisiopatología del metabolismo basal

Francisco Gnecco Mozo comenzó su carrera en la Universidad Nacional de Colombia y alternó sus estudios con la actividad docente, como profesor de biología de la Facultad Nacional de Medicina Veterinaria, además, se desempeñó como jefe de estadística del Instituto Nacional de Higiene Samper Martínez.

Posteriormente, fue fundador y primer presidente de la Sociedad José María Lombana Barreneche y obtuvo el título de Doctor en Medicina y Cirugía, el 20 de abril de 1932. Su tesis de grado, “Introducción al Estudio del Metabolismo Basal en Bogotá”, recibió una mención honorífica de la Facultad de Medicina de la misma ciudad, lauro máximo para este tipo de trabajos en aquel entonces. El doctor José del Carmen Acosta fue el presidente de la tesis y los profesores Juan N. Corpas, Julio Aparicio y Antonio M. Barriga Villalba conformaron el consejo de examinadores de la misma. En dicho estudio, el joven graduando demostró que el metabolismo basal normal de los habitantes de las altiplanicies colombianas apenas difería de las cifras medias normales obtenidas por los tratadistas clásicos.

En esa época, los investigadores Osorio D’Almeida en Brasil y O. Montoro en Cuba habían comprobado que el metabolismo de los hombres del trópico estaba disminuido en la proporción inversa a las temperaturas exteriores a las que estuviesen sometidos. Era evidente que el ardiente sol del trópico tenía que influir en el consumo mínimo de calor de sus habitantes, sobre esto, el doctor Gnecco concluyó que la altitud era capaz de contrarrestar los efectos que tenía el clima tropical sobre el metabolismo basal, así como sucedía en Bogotá y sus resultados lo demostraban (9-11).

En ese mismo año, 1932, el doctor Francisco Gnecco Mozo viajó en compañía de su esposa y su primera hija a España, a iniciar sus estudios de posgrado en Medicina Interna y Endocrinología. Allí fue discípulo del doctor Gregorio Marañón y Posadillo, ilustre médico, endocrinólogo, historiador, escritor y humanista, de quien escuchó sus enseñanzas en el Servicio de Patología del Hospital Provincial de Madrid. El doctor Marañón es considerado por muchos como el padre de la endocrinología moderna. Bajo su tutoría, el doctor Gnecco continuó su investigación sobre el metabolismo basal, encontrando que sus resultados de tesis coincidían con los publicados en la meseta de Castilla por el doctor Marañón como normales (11-12).

El 29 de mayo en 1933, el doctor Gnecco asistió como delegado de Colombia a la inauguración del VII Congreso Internacional de Medicina y Farmacia Militares en Madrid, España, evento que se efectuó con la presencia del presidente Niceto Alcalá Zamora. En dicha reunión, entre otros temas, fue discutida la reglamentación médico-técnica internacional de la Convención de Ginebra del 29 de julio de 1929, carta magna de la sanidad militar mundial (9, 11).

En ese mismo año, 1933, el doctor Gnecco Mozo publicó en Madrid el libro “Fisiopatología del metabolismo basal”, con prólogo escrito por el doctor Gregorio Marañón. En dicha monografía fueron revisadas minuciosamente las variaciones del metabolismo basal en diferentes estados fisiológicos y patológicos, así como la influencia que sobre él ejercieron los diversos factores habituales de la vida. Los datos expuestos en ese libro, entre otras cosas, confirmaron los resultados obtenidos por otros autores respecto a la disminución del consumo basal en el organismo femenino, frente al masculino. Además, este libro fue comparado por el doctor Marañón con el de Castex, afirmando que, para ese entonces “no existía en castellano una recopilación tan amplia y sintética a la vez del problema del metabolismo basal”, y el estilo con el que fue escrito lo calificó como esquemático y de gran carácter científico. Finalmente, el doctor Marañón hizo referencia al doctor Gnecco Mozo como “el escrupuloso y culto médico colombiano” (12).

En sus trabajos, el metabolismo basal fue medido por el doctor Gnecco mediante el uso de un aparato de circuito cerrado de Jone (figuras 2 y 3). Este aparato determinaba la cantidad de oxígeno por minuto consumida por el paciente. A partir de esta cifra y sabiendo el valor calorífico de este gas, era posible entonces que se obtuviera la cifra de energía (calor) consumida en un mismo tiempo por el sujeto estudiado. El primer contacto que el doctor Gnecco tuvo con este tipo de instrumento fue en el Laboratorio Samper en Bogotá, y comenzó su manejo guiado por el doctor A. M. Barriga Villalba, profesor titular de Física Médica de la Universidad Nacional. Para su tesis de grado, el doctor Gnecco Mozo utilizó un aparato de Jone proporcionado por el doctor Rubén García.

Aparato de circuito cerrado de Jone para la determinación indirecta del metabolismo basal empleado por el doctor Gnecco Mozo

Figura 2: Aparato de circuito cerrado de Jone para la determinación indirecta del metabolismo basal empleado por el doctor Gnecco Mozo

Fuente: (12)

Paciente con pinza nasal y cierrebocas de Denayrouse, en la medición del metabolismo basal con un aparato de Jone

Figura 3: Paciente con pinza nasal y cierrebocas de Denayrouse, en la medición del metabolismo basal con un aparato de Jone

Fuente: (12)

Además de los realizados en España, otros estudios de posgrado fueron cursados por el doctor Gnecco en Francia, en el Paris Enfants Malades y en Estados Unidos en el Post Graduated Hospital de Nueva York (13).

La diabetes en la práctica y el trabajo del corazón en Bogotá

Al finalizar su especialización años más tarde, el doctor Gnecco Mozo regresó a Bogotá, donde continuó con su actividad profesional e investigativa (8) y se convirtió en el primer endocrinólogo que hubo en Colombia. Para él, la Endocrinología era considerada en ese entonces, como la rama de la medicina que más agitaba a los investigadores de su época, a pesar de que era tan vieja como Brown Sequard y Claude Bernard (14).

Desde ese entonces, el doctor Gnecco ya se preocupaba por la situación y el futuro de la medicina moderna, además que sus conceptos al respecto pueden ser considerados hoy en día como premonitorios para la época. En su columna “Boletín de Medicina” de la Revista Javeriana de abril de 1934, el doctor Gnecco Mozo escribió:

Hace poco nos decía un médico colombiano que los investigadores estaban dañando la medicina, al caerle a las manos un ejemplar de una importante revista médica extranjera, y a fe que tenía razón: traía el sumario tan caprichosos títulos de investigaciones poco trascendentales, tantos casos de enfermedades desconocidas con sus nuevos nombres, que dimos en pensar si Dios se estaría burlando de nuestro fiero orgullo de querer saber curar, con un castigo parecido al de los que con la torre de Babel pretendieron llegar al cielo. En efecto, uno de los grandes defectos de las publicaciones médicas en las distintas latitudes, es el de dar a cada síndrome el nombre del autor que más se haya distinguido en su estudio en cada nación y cada una de ellas se disputa con las otras la supremacía cronológica de los signos nuevos, a los que también se le dan nombres de autores distintos dentro de cada frontera (14).

A pesar de su preocupación, Gnecco Mozo perseveró, a lo largo de su vida, en su interés por la investigación y por tratar de dilucidar lo que era verdaderamente importante y pertinente para el conocimiento de la medicina.

Un año más tarde, el 27 de agosto de 1935, el doctor Gnecco Mozo presentó un caso de gangrena por arteritis diabética ante la Academia Nacional de Medicina de Colombia, caso que entonces fue calificado como “interesante ante la relativa rareza de las gangrenas de los miembros superiores, si se comparaba con las gangrenas diabéticas de los miembros inferiores“ (figuras 4 y 5) (15).

Caso de gangrena por arteritis diabética, presentado por el doctor Gnecco Mozo a la Academia Nacional de Medicina 27 de agosto de 1935

Figura 4: Caso de gangrena por arteritis diabética, presentado por el doctor Gnecco Mozo a la Academia Nacional de Medicina 27 de agosto de 1935

Fuente: (15)

Caso de gangrena por arteritis diabética, después de eliminar pulgar gangrenado sin intervención quirúrgica

Figura 5: Caso de gangrena por arteritis diabética, después de eliminar pulgar gangrenado sin intervención quirúrgica

Fuente: (15)

En 1936, el doctor Gnecco Mozo publicó el libro “La diabetes en la práctica”, obra que presentó para su ingreso a la Academia de Medicina de Bogotá. Este texto se constituyó como el primer trabajo dirigido a los estudiantes de Medicina, escrito en Colombia, que revisó y explicó aspectos esenciales a cerca de la diabetes. En él está incluido, en un apéndice, el caso de gangrena por arteritis diabética presentado por el doctor Gnecco Mozo un año atrás (15).

Ese mismo año, el 7 de agosto de 1936, el doctor Gnecco Mozo obtuvo el Premio Manuel Forero, otorgado por la Academia Nacional de Medicina de Colombia por su obra: “El trabajo del corazón en Bogotá (a 2640 metros sobre el nivel del mar): introducción al estudio de la tensión arterial media en Colombia”. Este galardón fue otorgado por el presidente de la Academia, el profesor Rafael Ucrós, el secretario fue el doctor Gonzalo Esguerra Gómez y el primer jurado para el concurso estuvo conformado por los profesores Julio Aparicio, Alfonso Esguerra Gómez, Roberto Franco y Carlos Trujillo Gutiérrez. El seudónimo utilizado por el doctor Francisco Gnecco Mozo fue Escribonius Largus, el mismo que utilizaría a lo largo de su actividad como escritor (16).

En esta investigación, el doctor Gnecco concluyó que “el corazón a la altura de Bogotá, ha acondicionado su trabajo tan fisiológicamente que resulta sensiblemente igual al realizado al nivel del mar”, cifra de “tensión media dinámica”, definida en 1921 como la máxima oscilación obtenida entre las tensiones máxima y mínima en un oscilómetro de Pachón y la cual fue tenida como interpretación fisiológica del trabajo del corazón.

Para la medición de la “tensión media dinámica”, el doctor Gnecco empleó un aparato de Yacoel, consistente en un fono-oscilómetro simple, instrumento cuya función específica era la medición de la tensión, anteriormente definida a partir de los patrones oscilatorios. Los resultados de esta monografía refutaron la idea, hasta entonces predominante y ampliamente admitida por la sociedad médica colombiana, del mayor trabajo del corazón en la altiplanicie bogotana.

Los antecedentes de este concepto se remontaban al importantísimo escrito que sirvió de tesis de grado al profesor Juan N. Corpas, basado en una pretendida mayor cifra del pulso y en un aumento de la tensión arterial en Bogotá, y a los cálculos matemáticos realizados por el profesor A. M. Barriga Villalba, a su vez fundamentados en parte en la concepción corpiana (16).

“El trabajo del corazón en Bogotá (a 2640 metros sobre el nivel del mar): introducción al estudio de la tensión arterial media en Colombia” fue publicado en 1936 y dio origen a una polémica de carácter científico entre los exponentes de las dos posiciones anteriormente enunciadas (16).

Otros apartes de su vida profesional

En 1937 y 1938, el doctor Gnecco fue delegado de Colombia ante la Oficina Panamericana Sanitaria en Washington DC, Estados Unidos, y, en este último año, también lo fue en la Tercera Conferencia Internacional del Bocio, reunida en la capital de los Estados Unidos (figura 6) (13).

De regreso a Colombia, el doctor Gnecco Mozo fue invitado como conferencista a diferentes eventos. Entre ellos hubo uno organizado por el padre Félix Restrepo S. J., en mayo de 1939, en la Pontificia Universidad Javeriana, referente a la problemática que vivía el país por aquella época. En dicho evento, el doctor Gnecco compartió el auditorio, en calidad de expositor, con los doctores Laurentino Muñoz, José Antonio León Rey, Carlos Lleras Restrepo y Daniel Ortega Ricaurte (5).

En 1943 fue nombrado director de higiene de Bogotá, labor que trascendió por las continuas visitas a las procesadoras de leche de la sabana, a las carnicerías, a los mataderos y a las plazas de mercado de la capital, para la vigilancia del cumplimiento de las normas sanitarias y del estricto control de calidad, ejercido en su administración. Entre estas visitas, se cuentan las que el propio director realizaba frecuentemente, caminando desde su oficina a la plaza de mercado ubicada entonces en la calle décima con carrera décima, a pocas cuadras de la Dirección de Higiene. Como resultado se produjo una disposición que incluía el requisito de la utilización de baldosines en los expendios de carne de Bogotá.

Paciente del doctor Gnecco Mozo con diagnóstico de bocio simple

Figura 6: Paciente del doctor Gnecco Mozo con diagnóstico de bocio simple

Fuente: (12)

Igualmente se hizo obligatoria, por primera vez en Colombia, la prohibición de fumar en algunos lugares públicos, como las salas de cine y los salones de teatro.

El 18 de septiembre de 1943, Gnecco Mozo acompañó al profesor Ramón Atalaya Varela en la fundación de la Sociedad Colombiana de Cardiología. Además, fue miembro de la primera Junta Directiva de la Sociedad Colombiana de Cardiología, que fue presidida por el profesor Ramón Atalaya Varela y en ella lo acompañaron los doctores Jorge Salcedo Salgar, Jorge E. Bernal Tirado, Gonzalo Montes Duque, Alejandro Palacios y José D. Rojas Franky (17).

Durante los años siguientes, el doctor Gnecco Mozo estuvo dedicado a su práctica profesional a través de su consulta particular y de su labor docente asistencial en varios hospitales de la capital, entre los que se encontró el Hospital San Juan de Dios. Desde 1936, fue profesor titular de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional (figuras 7 y 8) (13) y su actividad estuvo enfocada, además de a la Medicina Interna y a la Endocrinología, a la Cardiología.

En 1946, se publicó el libro: “Nuevas consideraciones sobre el trabajo del corazón en Bogotá”, comunicación realizada por el académico Francisco Gnecco Mozo a la Academia Nacional de Medicina (18). En el libro narra cómo, al encontrarse un día en el Hospital San Juan de Dios con el profesor Federico Lleras Acosta, atormentado este último por la excesiva popularidad que adquiriera su reacción Lleras, se había dirigido al doctor Gnecco diciéndole: “-Ñeco ¿por qué nos dio a los dos la chifladura de meternos de sabios?” (18).

Así mismo, en la introducción de esta obra, describe cómo, mediante el trabajo realizado diez años atrás, había herido un prejuicio popular y cómo habían sido los profanos en medicina, quienes, por curiosa paradoja, se habían sentido con mayor autoridad para discutirlo. Al ilustrar tales afirmaciones, cuenta cómo una de sus pacientes le había increpado por haber dicho que el corazón se adaptaba fisiológicamente a la altitud. La señora en cuestión, para fundamentar su alegato, le describió cómo la máquina de su carro tenía menos fuerza cuando ascendía de Girardot a Bogotá. Igualmente, incluyó en el grupo de sus más entusiastas detractores a los y las cronistas de prensa, amas de casa y a todo el público en general, que se consideró entonces con la suficiente preparación médica y fisiológica para opinar. En la exposición científica de su libro, el doctor Gnecco hizo referencia a “el mal de las alturas”, que fuera descrito por primera vez por el meteorólogo Glaisher. Bajo el título: “Notas sobre los efectos experimentados durante recientes ascensos en globo”, el meteorólogo Glaisher describió en The Lancet, en 1862, los eventos sufridos por él y por su ayudante Cowell, al ascender a 10000 metros sobre el nivel del mar en un globo aerostático.

Paciente del doctor Gnecco Mozo con diagnóstico de acromegalia

Figura 7: Paciente del doctor Gnecco Mozo con diagnóstico de acromegalia

Fuente: (12)

Paciente del Doctor Gnecco Mozo con diagnóstico de enfermedad de Basedow (hipertiroidismo)

Figura 8: Paciente del Doctor Gnecco Mozo con diagnóstico de enfermedad de Basedow (hipertiroidismo)

Fuente: (12)

El doctor Gnecco Mozo también incluyó, en su exposición científica, la descripción detallada de los eventos fisiológicos que se presentaron con los cambios de altitud y su relación con el trabajo del corazón a 2640 metros sobre el nivel del mar. Además, concluyó su comunicación a la Academia Nacional de Medicina afirmando que “este mecanismo de adaptación a la altura, que le permite al corazón humano trabajar lo mismo que a nivel del mar, y que guarda muchos arcanos para la limitada inteligencia humana, es también, señores académicos, y con justa razón, arquetipo y hechura de la mente de Dios” (18).

El 9 de abril de 1948, el doctor Gnecco y su familia, al igual que la mayoría de los habitantes de la capital, sufrieron los efectos de “El Bogotazo”. Su residencia se encontraba ubicada entonces contigua a las instalaciones del diario “El Siglo”, periódico que fue incendiado por la multitud enardecida. A la pregunta de ”¿liberal o conservador?”, el doctor Gnecco respondía “médico”. De esta manera, el automóvil de la familia Gnecco Calvo logró abrirse paso entre la muchedumbre.

En 1951, el doctor Gnecco Mozo fue nombrado agregado cultural de la Embajada de Colombia en Estados Unidos, por lo que se trasladó a Washington DC y allí permaneció cerca de cuatro años, periodo durante el cual, además de su labor diplomática, realizó cursos de posgrado en los Hospitales de George Washington y Georgetown en Cardiología y Radioisótopos (7, 10). El 5 de mayo de 1952 y como agregado cultural de la Embajada de Colombia en Estados Unidos, asistió a la instalación de la Reunión Mundial de Salud, que tuvo lugar en Ginebra, Suiza (13). Posteriormente, en 1954, el doctor Gnecco Mozo regresó a Colombia para continuar con su actividad médica (1).

Cuatro años después, en 1958, el Gnecco Mozo fue parte de los miembros fundadores de la Asociación Colombiana de Medicina Interna (ACMI), la cual fue fundada por un pequeño grupo de eminentes internistas de Bogotá por iniciativa de los doctores Rafael Carrizosa Argáez y Roberto De Zubiría Consuegra, quienes fueron elegidos como sus primeros presidente y secretario, respectivamente (19).

Estados Unidos y sus últimos años

Para 1962, el doctor Gnecco Mozo comenzó un largo proceso que culminó con la acreditación de sus títulos ante el gobierno estadounidense, el cual incluyó realizar nuevamente la práctica de internado rotatorio, en esta oportunidad en el Hospital Prince George, de Cheverly, Maryland, a la edad de 58 años. Entre 1963 y 1965 se desempeñó como médico oficial del Hospital de Springfield, en Sykesville, Maryland, y posteriormente, en 1966, comenzó su práctica asistencial en Washington DC, en el Hospital Saint Elizabeth. Ese mismo año estableció su consultorio en Riverdale, Maryland (6) y, posteriormente, combinó su actividad profesional con la actividad docente que ejerció en la Facultad de Medicina de la Universidad George Washington, estando a cargo de las cátedras de Endocrinología y Cardiología (6). Durante esta época, Gnecco Mozo fue miembro asociado de la Medical Society of Washington DC (6).

A los trabajos ya mencionados que fueron publicados por el doctor Gnecco Mozo, se adicionan varios artículos, entre los que se cuentan cerca de 16 estudios y revisiones sobre temas endocrinológicos, como la función de las hormonas sexuales, la función y la patología de la glándula tiroides, la diabetes, la obesidad, la patología quiasmática e hipofisiaria, estudios en cardiología, y revisiones en medicina interna sobre diferentes tópicos, como la nefritis sifilítica, publicados en la Revista de la Facultad de Medicina de Bogotá (20). Igualmente, fue un habitual colaborador de “El día Médico de Buenos Aires”, “Heraldo Médico” y “Revista de América” (13). En esta última publicación de la casa Editorial El Tiempo, Gnecco Mozo compartió cuartillas como columnista con los presidentes Alberto Lleras Camargo y Carlos Lleras Restrepo (19).

Además, también escribía la columna “Boletín Médico” en la Revista Javeriana, en la que presentaba resúmenes de congresos internacionales; exponía controversias científicas de la época, como el tratamiento quirúrgico tiroideo de la angina de pecho; contaba anécdotas históricas de importantes científicos como Ramón y Cajal; y discutía temas de interés, como el fracaso del intento de socialización de la medicina en Estados Unidos en 1939 (13, 21-22).

Otras obras escritas por el doctor Gnecco Mozo fueron: “La medicina en las grandes novelas”, “El impotente endocrino” y un ensayo sobre la enfermedad y muerte del libertador Simón Bolívar y la atención prestada por el doctor Próspero Reverant. En “La medicina en las grandes novelas” hizo un paralelo entre la práctica médica y la literatura mundial, analizando obras de autores como J. A. Cronin y Thomas Mann. De esta obra fueron publicados algunos capítulos en la Revista de América (13, 23-24). El doctor Gnecco dominó además del español, el inglés, el francés y el alemán (13).

En no pocas oportunidades, Gnecco Mozo prestó sus servicios a los presidentes Mariano Ospina Pérez, Laureano Gómez, Alfonso López Pumarejo, a quien dedicó su libro: “El trabajo del corazón en Bogotá (a 2640 metros sobre el nivel del mar): introducción al estudio de la tensión arterial media en Colombia”, y Misael Pastrana Borrero.

En abril de 1973, Gnecco Mozo fue intervenido quirúrgicamente de un aneurisma ubicado en el origen de las ilíacas primitivas en la aorta abdominal, por el doctor Debakey en el Hospital Universitario de Georgetown, Washington DC, Estados Unidos; y para entonces se le había diagnosticado cáncer de próstata.

Durante el posoperatorio mediato, Gnecco Mozo sufrió un infarto agudo de miocardio, falleciendo el 13 de abril de 1973 a la edad de 68 años. Entre sus manuscritos (que nunca dejó de producir), se encontró uno que estaba escribiendo al momento de morir para un programa de televisión y que era el relato de los últimos días de un médico, cuyas circunstancias coincidían, en detalle y con asombrosa precisión, con lo que a él mismo le habría de suceder. Como clínico acertado que fue, no pudo fallar en su propio diagnóstico, ni en el curso de su enfermedad (1).

El doctor Francisco Gnecco Mozo siempre se caracterizó por su alegría y su sinceridad, y quienes le conocieron lo describieron como buen amigo y fiestero. En las reuniones a las que asistía, se distinguía por su amena conversación, su sentido del humor y su alto nivel cultural. Amante de la música, interpretaba el piano y el acordeón. También en el campo artístico incursionó en la pintura, realizando algunos óleos de paisajes de la sabana de Bogotá y sus municipios vecinos. El único deporte que le apasionó durante toda su vida fue el ajedrez, el cual practicaba y estudiaba con mucha frecuencia. Su mayor consagración era la lectura y siempre se le encontraba leyendo temas de medicina, historia, literatura mundial o ajedrez (6).

Ejerció su profesión con el más generoso sentido social y humanitario, y con el más amplio desprendimiento, guiado solamente por el imperativo deseo de ayudar (7). Alguna vez fue interrogado acerca de cuál había sido el hecho más notable de su vida, habiendo ya realizado gran parte de ella y de su obra, respondió: “el estar vivo habiendo sido sietemesino”.

Conclusiones

Como se mencionaba en la introducción de este artículo, Gnecco Mozo es considerado por muchos como el primer endocrinólogo en Colombia, y por otros como el padre de la Endocrinología en Colombia (1-4). En la Editorial de la revista Acta Médica Colombiana, de noviembre- diciembre de 1998, titulada: “La formación de la Asociación Colombiana de Medicina Interna”, el doctor Roberto de Zubiria mencionó al doctor Francisco Gnecco Mozo como el “iniciador de la Endocrinología en Colombia” (1).

Por otra parte, el doctor Alberto Barón- Castañeda, en su artículo publicado en la Revista Colombiana de Cardiología en el 2018, haciendo referencia al doctor Hernando Forero Caballero y a su libro “Momentos Históricos de la Medicina Colombiana”, también se refirió al doctor Gnecco Mozo como el padre de la Endocrinología Colombiana (3-4).

Declaración de fuentes de financiación

El autor declara que no recibió financiación para la realización o publicación de este manuscrito.

Conflictos de interés

El autor declara que no tiene conflictos de interés en relación con la realización o publicación de este manuscrito.

Agradecimientos

A todas aquellas personas que contribuyeron a la realización de este trabajo y de la labor que llevó a la publicación de “Un latido en la endocrinología colombiana” (2), en especial a los doctores Efrain Otero Ruiz (QEPD), Enrique Osorio, Ernesto Andrade Valderrama (QEPD), Hugo Sotomayor, Zoilo Cuellar, Ivan Darío Escobar, Pablo Ashner y Luis Ernesto Ochoa, por sus correcciones, sugerencias y contribuciones realizadas, y al reverendo padre Marco Tulio González SJ (QEPD), director de la Biblioteca General de la Pontificia Universidad Javeriana en 1995, por su colaboración en la recolección de información, a la Academia Nacional de Medicina de Colombia, a la Sociedad Colombiana de Historia de la Medicina y a la Biblioteca General de la Universidad Nacional, a la Biblioteca Luis Ángel Arango y a la Biblioteca de la Academia Nacional de Medicina.

Anexos

Anexo 1. Algunas bibliotecas en Bogotá donde puede ser consultada parte de la obra del doctor Francisco Gnecco Mozo

1. Biblioteca General Universidad Nacional de Colombia

  • 1.1 Gnecco Mozo, Francisco. Introducción al Estudio del Metabolismo Basal en Bogotá. Tesis de grado. Biblioteca Universidad Nacional. Libro No. 9891. Bogotá, Colombia. 1932.

  • 1.2 Gnecco Mozo, Francisco. Fisiopatología del 'Metabolismo Basal. Prólogo del Doctor Gregorio Marañón. Editorial Pueyo. Madrid, España. 1932.

  • 1.3 Gnecco Mozo, Francisco. La Diabetes en la Práctica. Editorial Cromos.1936.

2. Biblioteca General de la Pontificia Universidad Javeriana

  • 2.1 Gnecco Mozo, Francisco. Fisiopatología del Metabolismo Basal. Prólogo del doctor Gregorio Marañón. Editorial Pueyo. Madrid, España, 1932.

  • 2.2 Gnecco Mozo, Francisco. La Diabetes en la Práctica. Editorial Cromos. Bogotá, Colombia. 1936.

  • 2.3 Gnecco Mozo, Francisco. Revista Javeriana; volumen 1, número 3, páginas: 10-17. Bogotá, Colombia. 1934.

  • 2.4 Gnecco Mozo, Francisco. Revista Javeriana; volumen 3, número 14, páginas: 286-296. Bogotá,

  • Colombia. 1935.

  • 2.5 Gnecco Mozo, Francisco. Revista Javeriana; volumen 11, número 51, páginas: 46-51. Bogotá, Colombia. 1939.

3. Biblioteca Luis Ángel Arango

  • 3.1 Gnecco Mozo, Francisco. Fisiopatología del Metabolismo Basal. Prólogo del Doctor Gregorio Marañón. Editorial Pueyo. Madrid, España. 1932.

  • 3.2 Gnecco Mozo, Francisco. El Trabajo del Corazón en Bogotá (a 2640 mts. sobre el nivel del mar). Editorial Cromos. Bogotá, Colombia. 1936.

  • 3.3 Gnecco Mozo, Francisco. Nuevas Consideraciones sobre el Trabajo del Corazón en Bogotá. Comunicación a la Academia Nacional de Medicina por el Académico Francisco Gnecco Mozo. Revista Médica. Bogotá, Colombia. 1946.

  • 3.4 Revista América. Revista de América. Publicación de la Casa Editorial El Tiempo; volumen 2, número 4, páginas IV-V. Bogotá, Colombia. 1945.

  • 3.5 Gnecco Mozo, Francisco. Revista de América; volumen 2, número 4, páginas: 24-40. Bogotá, Colombia. 1945,

  • 3.6 Gnecco Mozo, Francisco. Revista de América; volumen 3, número, 8 páginas: 210-223. 1945.

  • 3.7 Gnecco Mozo, Francisco. Revista Javeriana; volumen 1, número 3, páginas: 10-17. Bogotá, Colombia. 1934.

  • 3.8 Gnecco Mozo, Francisco. Revista Javeriana; volumen 3, número 14, páginas: 286-296. Bogotá,

  • Colombia. 1935.

  • 3.9 Gnecco Mozo, Francisco. Revista Javeriana; volumen 11, número 51, páginas 46-51. Bogotá, Colombia. 1939.